Pedro Sánchez se desvincula de la trama de espionaje que afecta a su partido el PSOE

El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, se refirió por primera vez a uno de los procesos judiciales más graves que afectan a su círculo político más íntimo, el que señala a su ex secretario de Organización, Santos Cerdán, como el operador en la sombra de una trama de espionaje y coacciones para neutralizar las operaciones judiciales contra el gobierno y el entorno familiar del mandatario. 

“Nunca se me ha informado de las andanzas de la señora Díez porque nunca las hubiese tolerado. Y lo que no vamos a permitir es que las corruptelas de unos pocos y una oposición marrullera tape e impugne un proyecto político que está trayendo prosperidad y siendo un referente a nivel internacional”, afirmó Sánchez en un breve encuentro con los medios de comunicación en una gira oficial en Montenegro.

Sánchez está siendo escrutado por los tribunales a través de varios procesos judiciales, pero hay uno de ellos especialmente grave porque el informe policial que le avaló es minucioso y relata una presunta trama para atacar a jueces, fiscales, periodistas y empresarios con el único objetivo de neutralizar cualquier tipo de acción penal contra el entorno del presidente del gobierno o del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). 

El punto de partida de este caso fue la ex militante socialista Leire Díez, a quien en su día expulsaron de la formación política alegando que no tenía ninguna vinculación con la cúpula, pero que una vez levantado el secreto del sumario adoptado por el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, se desveló que se reunía de forma asidua e insistente con Santos Cerdán -el operador político de la máxima confianza de Sánchez-, así como con la actual directora de la Guardia Civil, la también socialista Mercedes González, quien en su día también negó cualquier encuentro con esta ex militante y ahora reconoce al menos tres reuniones en su propia oficina y donde presuntamente habrían hablado, según el informe policial, de la forma de debilitar a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que es la policía judicial del instituto armado responsable de las investigaciones sobre corrupción pública.

Sánchez se desmarcó de forma categórica de las referencias a que él mismo sabía de la trama y en la aparece, según una interpretación de los agentes, como el “Number One”: “Hay que respetar el auto del juez. No voy a entrar en ninguna valoración que pueda hacer la UCO. Hay que dejar trabajar a la Justicia. Ni nunca avalé ni nunca tuve información ni conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado”. Además Sánchez aseguró que mantiene su confianza en la directora de la Guardia Civil y en el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, que han cambiado de versión en varias ocasiones sobre este asunto. Sánchez se mostró molesto ante el “tsunami informativo” y la ofensiva de la oposición “marrullera, al insistir en que “hay malas artes para intentar derribar el Gobierno, que es limpio e íntegro”.

(La Jornada)