Con un tercer mandato, Frederiksen, de 48 años, se suma a las filas de los líderes europeos con más años en el cargo y mayor experiencia. Ha encabezado el país, miembro de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), desde mediados de 2019.
Es probable que siga adelante con los esfuerzos para reforzar las defensas de Dinamarca y profundizar la cooperación con los aliados europeos, mientras Estados Unidos da señales de un papel militar reducido en Europa. Frederiksen ha estado entre los más firmes apoyos europeos a Ucrania desde la invasión rusa.
La popularidad de la primera ministra entre sus pares de la Unión Europea, así como el hecho de que “realmente se plantó ahí frente a Trump” por Groenlandia, son factores clave detrás del éxito electoral de Frederiksen, le dijo a The Associated Press Carolin Hjort Rapp, politóloga de la Universidad de Copenhague.
Trump retomó los llamados para que la estratégica isla ártica, rica en minerales, quedara bajo control de Estados Unidos a inicios de enero, pero los líderes de Dinamarca y Groenlandia insistieron en el derecho del territorio a la autodeterminación.
El orden mundial establecido después de la Segunda Guerra Mundial está experimentando un cambio importante, según un documento de 70 páginas que describe la visión del nuevo gobierno.
“La amenaza rusa a Europa y la incertidumbre simultánea del lado estadunidense están cambiando significativamente la situación de seguridad”, señaló.
Frederiksen dijo en una conferencia de prensa que estaba “feliz y orgullosa” de que Dinamarca ahora figure entre lo que aportan más de su presupuesto a la OTAN y enfatizó que el país seguiría comprometido con este rumbo.
Dinamarca gastó 3.2 por ciento del producto interno bruto en defensa en 2025, un aumento de casi el triple en comparación con 2022.
Popular en Europa, pero menos en casa
En el ámbito interno, Frederiksen enfrenta un panorama político complicado, pero su nueva alianza de centroizquierda podría permitirle alejarse de políticas conservadoras impopulares impulsadas por su gobierno anterior, que fue una gran coalición tanto de izquierda como de derecha.
El nuevo gobierno, creado tras dos meses de negociaciones, incluirá a los socialdemócratas de Frederiksen, a los centristas Moderados encabezados por el canciller saliente, Lars Løkke Rasmussen, a la Izquierda Verde (SF) y al Partido Social Liberal Danés, informó la Casa Real danesa en un comunicado el lunes.
Frederiksen y Rasmussen sobrevivieron a las elecciones generales de marzo, señaló Hjort Rapp, por su papel destacado en la crisis de Groenlandia.
“De alguna manera sobrevivieron, pero al mismo tiempo los votantes no estaban satisfechos con lo que el gobierno había estado haciendo antes, así que quisieron pasarse a otros partidos”, explicó la politóloga. “Se ven partidos más pequeños que obtuvieron muchos más votos que antes”, añadió, en referencia a partidos tanto de izquierda como de extrema derecha.
La visión de gobierno presentada este martes por la tarde incluye múltiples compromisos, como ambiciosas medidas climáticas, reducir la desigualdad social y alivio fiscal para las empresas.
En guiños específicos a las exigencias de los socios de coalición, el gobierno planea hacer más sostenible la producción porcina, introducir atención dental gratuita en los próximos años y reducir el IVA para algunos alimentos. También se mencionó una prohibición de redes sociales para menores de 15 años .
Una política de centroizquierda con posturas conservadoras
Bajo la presión de una extrema derecha en ascenso, el gabinete anterior de Frederiksen se había desplazado hacia la derecha. Frederiksen anunció propuestas que incluyen un posible freno de emergencia al asilo y controles más estrictos sobre delincuentes que carecen de residencia legal. Su gobierno ya había presentado un plan para permitir la deportación de extranjeros que hayan sido condenados a al menos un año de prisión por delitos graves.
Su gobierno también eliminó un popular feriado nacional, el Gran Día de Oración, para financiar un mayor gasto en defensa. Los medios daneses informaron el martes que el feriado podría ser restituido por el nuevo gobierno en el futuro.
En su segundo mandato, el apoyo a Frederiksen disminuyó a medida que aumentaba el costo de vida. Pero registró un repunte de popularidad mientras el gobierno gestionaba la crisis por los planes de Trump sobre Groenlandia, que culminó en enero con una amenaza efímera de imponer aranceles a naciones europeas que se opusieran a su llamado para que Estados Unidos controlara la vasta isla ártica.
“Es una buena primera ministra para las crisis”, dijo sobre Frederiksen Joachin Luther Rothenborg, un artista de Copenhague, pero es menos buena cuando se trata de “los problemas de la gente común”.
“Creo que eso es lo que somos aquí en Dinamarca: tenemos el bienestar, como lo llamamos”, dijo Bigitte Christensen, una diseñadora de moda de Copenhague.
Señaló que el hecho de que Dinamarca tenga ahora un gobierno de centroizquierda le daba esperanza.
“Por supuesto, se destina mucho de nuestro dinero de impuestos a eso, pero lo valoro muchísimo, porque los hombros más anchos deberían ayudar o estar ahí para quienes no tienen tanta suerte”, manifestó.
(La Jornada)